La estrategia convencional para las motocicletas eléctricas ha consistido en igualar a los modelos de gasolina en rendimiento, precio y practicidad. Sin embargo, el artículo sostiene que este enfoque pasa por alto una diferencia clave entre las motocicletas y los automóviles: muchas personas compran motocicletas principalmente por pasión, y el sonido, la vibración, los cambios de marcha y el carácter mecánico de un motor de gasolina forman parte del atractivo.
Para esos conductores, ventajas como una aceleración más rápida, menores costos de mantenimiento y la posibilidad de cargar en casa quizá no sean suficientes para hacer atractiva una motocicleta eléctrica. El problema no es necesariamente que los modelos eléctricos sean inadecuados, sino que no ofrecen la experiencia que esos conductores valoran.
La LiveWire de Harley-Davidson se presenta como ejemplo. Después de más de una década de desarrollo, la motocicleta eléctrica se lanzó en 2018 con críticas muy favorables, pero tuvo dificultades para venderse. Su precio de 30.000 dólares fue uno de los obstáculos, mientras que su incapacidad para reproducir la experiencia tradicional de la gasolina fue otro. El modelo continúa en producción limitada como la LiveWire One, mientras que la división derivada eléctrica de la empresa busca mayores volúmenes con la línea S4 Honcho.
El artículo sugiere que los conductores jóvenes podrían seguir un camino diferente. Millones de ellos se están familiarizando con bicicletas eléctricas, scooters y motocicletas eléctricas cada vez más potentes. Para ellos, el par instantáneo, el funcionamiento silencioso y los controles sencillos no son alternativas al motociclismo tradicional; son el punto de partida normal.
A medida que estos conductores envejezcan, algunos podrían buscar vehículos capaces de alcanzar velocidades más altas y de utilizarse legalmente en vías más rápidas. Alguien que comenzara con una bicicleta eléctrica o una e-moto podría considerar una motocicleta eléctrica como el siguiente paso natural, en lugar de compararla con un modelo de gasolina. Algunos elegirán motocicletas de combustión, pero muchos quizá nunca las consideren seriamente.
Esto haría que la transición fuera gradual, en lugar de un colapso repentino de las motocicletas de gasolina. Los entusiastas actuales podrían seguir comprando, manteniendo y conduciendo modelos de combustión durante años. Sin embargo, a medida que esa base de clientes envejezca, quizá no sea reemplazada por una generación igual de numerosa de compradores de motocicletas de gasolina. En cambio, las motocicletas eléctricas ganarían clientes de un grupo nuevo que ya estaría acostumbrado a los vehículos motorizados de dos ruedas.
También se espera que las mejoras en las baterías aborden la principal debilidad restante de las motocicletas eléctricas: la autonomía y el tiempo de recarga. El artículo sostiene que los avances futuros, incluidas las baterías de estado sólido, podrían acercar a los modelos eléctricos a las motocicletas de gasolina en esos aspectos, al tiempo que conservarían sus demás ventajas.
Seguirá habiendo excepciones. Algunos motociclistas de gasolina de larga trayectoria podrían adoptar motocicletas eléctricas, mientras que los conductores jóvenes podrían descubrir el atractivo de los motores de combustión y los cambios manuales. No obstante, el cambio más amplio podría estar impulsado más por el reemplazo generacional que por convencer a los entusiastas actuales de la gasolina para que se pasen a la electricidad. Las motocicletas de gasolina podrían acabar disminuyendo no porque los modelos eléctricos las derroten en todas las comparaciones tradicionales, sino porque los nuevos conductores comiencen con una idea diferente de lo que es el motociclismo.
Fuentes: Electrek.